La alfombra
Es lo más feo que tengo en la sala y es mi lugar favorito del mundo. Ahí estudio, ahí veo los partidos, ahí me quedo dormida a media tarde.
De casa, de café por la mañana y de alfombra por la tarde. Estudio, procrastino, y me tomo fotos apenas me levanto sin ningún motivo. Aquí voy guardando las cosas pequeñas: los domingos de partido, los apuntes a medias y las canciones que tengo en repetición. Ponte cómodo. ♡
besos, Sara
Armé este rincón para tener mis cosas favoritas en un mismo lugar. Es mi diario, más o menos: mitad alfombra, mitad apuntes, y bastante más Netflix del que pienso admitir por escrito.
Es lo más feo que tengo en la sala y es mi lugar favorito del mundo. Ahí estudio, ahí veo los partidos, ahí me quedo dormida a media tarde.
Pestañas de colores, marcador rojo, todo ordenadísimo. Y aun así siempre estoy empezando el tema un día antes.
Vivo en un piso alto y la ciudad de noche es otra cosa. Apago la luz, me quedo mirando y se me va la hora sin darme cuenta.
Historias pequeñas de días normales, apuntadas antes de que se me olviden.
Compras
Fui a devolver una sudadera. Salí con la misma sudadera, en otro color, y una explicación bastante floja para mí misma.
El plan era simple: devolver, salir, irme a casa. Quince minutos. Llevaba el ticket y todo, que en mi caso ya es un nivel de organización histórico.
Y entonces la vi en gris. Y pensé "es que el gris combina con todo", que es exactamente el tipo de frase que me digo cuando ya decidí. Me la probé, me tomé la foto de rigor y me la traje.
Devolví la primera, eso sí. O sea que técnicamente no gasté más. Esa es la versión que le conté a mi mamá y esa es la versión que se queda.
Domingos
Hay domingos de salir y hay domingos de no pisar la calle. Este fue claramente de los segundos, y lo defiendo.
Me desperté tarde, cosa rara, y me quedé un rato largo mirando el techo haciendo la cuenta mental de cuántas horas de domingo me quedaban. Muchas. Muchísimas. Una sensación buenísima.
No tendí la cama. Me puse el pantalón de cuadros que ya está para jubilar, agarré el celular y no salí de ese cuarto hasta las tres. Mensajes atrasados, dos capítulos, una siesta que no estaba prevista y una foto porque la luz entraba bien.
Los domingos así antes me daban un poco de cargo de conciencia. Ahora los pongo en la agenda a propósito. Funcionan mejor que cualquier plan.
Días de partido
Es la misma esquina de la alfombra siempre. Ganamos más cuando me siento ahí. No hay discusión posible.
No sé en qué momento empezó, pero ya es ley: cuando juegan los míos me siento en la misma esquina de la alfombra, con las piernas cruzadas igual y el celular boca abajo. Son cosas que no se explican, se respetan.
El ritual completo es siempre el mismo: el pelo recogido a medias, nada de spoilers, los pies encima del cojín y yo gritando bastante más de lo que debería alguien que vive en un edificio con vecinos.
Ganamos. Y sí, va a haber gente que diga que el lugar en la alfombra no influye. Esa gente no ha visto mi estadística y yo no se la pienso enseñar.
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